Jesús propuso a la gente la siguiente comparación:
-El Reino de los Cielos se parece a un señor que sembró buena semilla en su campo.
Pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue.
Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña.
Los empleados fueron a ver entonces al patrón y le dijeron: -Patrón, ¿no sembró usted buena semilla en su campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña o mala hierba en él?
Él les respondió: -Esto lo ha hecho algún enemigo.
Los empleados replicaron: -¿Quiere que vayamos a arrancarla?
-No -les dijo el dueño -porque al arrancar la cizaña, podrían sin querer arrancar también el trigo.
Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha, y entonces voy a decir a los peones "arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla; después recojan el trigo en mi granero".
Jesús también les propuso otra parábola:
-El Reino de los Cielos se parece a una semilla de mostaza que un hombre sembró en su campo.
En realidad, esta es la más pequeña de las semillas; pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas.
Después Jesús les dijo esta otra parábola:
-El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa.
Todo esto lo decía Jesús a la multitud de gente por medio de comparaciones, y no les hablaba sin ellas, para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta Asaf, en el Salmo 78:
"Voy a hablar por medio de comparaciones,
voy a anunciar cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo".
Entonces, dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa.
Sus discípulos se acercaron y le dijeron: -Explicanos, por favor, la comparación de la cizaña en el campo.
Él les respondió: -El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre;
el campo es el mundo;
la buena semilla son los que pertenecen al Reino;
la cizaña o mala hierva son los que pertenecen al Maligno,
y el enemigo que la siembra es el demonio;
la cosecha es el fin del mundo
y los cosechadores son los ángeles.
Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo.
El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes.
Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre.
¡Los que tengan oídos, oigan!
-El Reino de los Cielos se parece a un señor que sembró buena semilla en su campo.
Pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue.
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| Pero mientras los peones dormían, el enemigo sembró cizaña |
Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña.
Los empleados fueron a ver entonces al patrón y le dijeron: -Patrón, ¿no sembró usted buena semilla en su campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña o mala hierba en él?
Él les respondió: -Esto lo ha hecho algún enemigo.
Los empleados replicaron: -¿Quiere que vayamos a arrancarla?
-No -les dijo el dueño -porque al arrancar la cizaña, podrían sin querer arrancar también el trigo.
Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha, y entonces voy a decir a los peones "arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla; después recojan el trigo en mi granero".
Jesús también les propuso otra parábola:
-El Reino de los Cielos se parece a una semilla de mostaza que un hombre sembró en su campo.
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| Semilla de mostaza. Es una semilla muy chiquita. Pero el árbol que de ella crece muy grande. |
En realidad, esta es la más pequeña de las semillas; pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas.
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| Árbol de mostaza. |
Después Jesús les dijo esta otra parábola:
-El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa.
Todo esto lo decía Jesús a la multitud de gente por medio de comparaciones, y no les hablaba sin ellas, para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta Asaf, en el Salmo 78:
"Voy a hablar por medio de comparaciones,
voy a anunciar cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo".
Entonces, dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa.
Sus discípulos se acercaron y le dijeron: -Explicanos, por favor, la comparación de la cizaña en el campo.
Él les respondió: -El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre;
el campo es el mundo;
la buena semilla son los que pertenecen al Reino;
la cizaña o mala hierva son los que pertenecen al Maligno,
y el enemigo que la siembra es el demonio;
la cosecha es el fin del mundo
y los cosechadores son los ángeles.
Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo.
El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes.
Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre.
¡Los que tengan oídos, oigan!




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